Mansilla + Tuñón

Kunsthaus . Zurich


Mansilla + Tuñón . arquitectura beta

La propuesta del concurso, mas que una forma concreta, dibuja una estrategia.





















Se trata de un conjunto de volúmenes, de flores, que crecen sobre el solar y, atravesando la plaza, logran hacer visible la unidad entre lo nuevo y lo antiguo.

Unidad de identidad
Tras un largo proceso de diversas ampliaciones y reformas, el Kunsthaus se enfrenta a una nueva ampliación, esta vez en un solar con el que no existe continuidad física o contigüidad, al estar separado el nuevo solar por la plaza Heimplatz.

El proyecto apuesta decididamente por la consideración del Heimplatz como un nuevo espacio publico “habitado” en el aire. Renunciando a una comunicación pública bajo tierra, que no lograría hacer visible la unidad mas que en términos decorativos, y comprendiendo la dificultad de alterar el tráfico en este punto de la ciudad, el proyecto propone unir ambos edificios con una “corona” ligera, que, flotando en el aire, permita la comunicación entre ambas partes del edificio. Como una gran lámpara suspendida, en la noche podría identificar este nudo cultural, ofreciendo nuevas e inesperadas oportunidades para el programa “Plan Lumière” de Zúrich.
Flores para Zúrich

La pieza suspendida se ata al antiguo museo en el territorio mas discreto, y, cruzando la plaza, se conecta con un conjunto de piezas que forman la ampliación. Se trata de tres flores, de un sistema de flores atadas en un ramillete. Se opta así por un conjunto de piezas más que un único edificio, y cada una de ellas se especializa, teniendo su propio protagonista. Una va a alojar, en el piso superior, la colección moderna, otra la del siglo XIX y la tercera la colección Bhurle. Desde el acceso por la planta inferior, a través del lobby, se asciende a las colecciones, o si se llega desde el actual museo, se desemboca en ellas. De modo subterráneo, existe una comunicación de carácter interno, y allí también se sitúan los almacenes.
Tamaño crítico

La propuesta trata de ofrecer una nueva construcción para la ciudad, y tiene cuidadosamente en cuenta todo el contexto, ofreciendo una construcción de conjuntos de edificios, intentando una escala y también un tamaño total no exagerado. Ello implica una reducción de la superficie planteada, en nuestra opinión necesaria para no rebasar el tamaño crítico de la intervención. En nuestra opinión, el edificio debe ofrecerse como algo que media entre la ciudad y el parque, desdibujándose hacia la maontaña.
Tanz Linde

El edificio explica su sensibilidad ante el contexto ofreciendo una figura-flor que se enrosca sobre el gran árbol existente. A su alrededor se dispone parte de la colección Buhrle, y de este modo rinde homenaje a la naturaleza, origen de toda manifestación artística. Se abrazan así naturaleza y cultura, los dos polos de la actividad humana. Naturaleza, como aquello que está predeterminado, y vive ajeno a nuestros afanes y preocupaciones; cultura, como aquel lugar donde el hombre siente que puede transformar el mundo y dar así sentido a su existencia. Abrazados, en el nuevo Kunst Museum.

equipo: Andrés Regueiro, Marceline Ruckstuhl, Marta Renom, David Orkand, Arabella Masson, Maria José Castillón, Rubén Arend, Carlos Brage, Jesús Vassallo



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